Querida Yo

QUERIDA YO...SI... A TI TE DIGO.
Es hora que tú y yo tengamos una pequeña conversación y aclaremos ciertos puntos que considero necesarios para que nuestra relación funcione mejor.
Así que, aprovecho ahora que estás frente al espejo, para decirte de una vez por todas y con total sinceridad cómo me haces sentir.
¿Alguna vez te has parado a pensar que lo que me dices, te lo dices a ti misma?
Es increíble que me trates así. He tenido que soportar cosas intolerables, descalificaciones, humillaciones y toda clase de críticas.
¿Por qué eres tan poco amable conmigo? ¿Te has olvidado de que somos la misma persona?
Quiero que sepas que no estoy tratando de reprocharte nada (en cuánto a reproches la experta eres tú) simplemente me gustaría que, por un momento me prestaras un poquito de la atención que me merezco y tuviéramos una tranquila conversación entre amigas, que es lo que en realidad deberíamos ser.
Me gustaría, en lo posible, conseguir que cuando me miraras, vieras en mí cosas que hasta ahora no te has detenido a ver.
Por favor, deja de criticarme y de ofenderme, Así solo consigues dañarte más. No soporto más tus continuas quejas. Siempre auto compadeciéndote. Siempre lamentándote del aspecto que tenemos, de lo que nos falta, de lo que nos sobra, de cómo deberíamos ser. ¡¡¡BASTA!!!
¿Cuándo vas a detenerte, para agradecer TODO lo que somos y lo bueno que tenemos?
Siempre quejándote de tu aspecto físico, que asco esto, que asco lo otro ¿Y cuando piensas reconocer y agradecer que tienes ojos para ver, manos para dar y recibir, pies para caminar, pulmones que respiran y un corazón que tiene la capacidad de bombear vida y amar?
¿Es necesario que tengas que sufrir una enfermedad grave o un accidente para valorar todo aquello que ahora tienes? Mírame, mírate. Somos perfectas en nuestra imperfección. Estamos vivas.
¿Qué te parecería si de ahora en adelante, cuando te pusieras delante del espejo, en vez de menospreciarme y enumerar el sin fin de cosas que no te gustan de mí, intentaras poco a poco encontrar aspectos que puedas resaltar, apreciar y porque no... incluso AMAR?
Piénsalo bien ¿no crees que valdría la pena intentarlo? las dos nos sentiríamos mejor.
Y en caso de que haya partes de nosotras que podamos mejorar, pongámonos manos a la obra. Pero esta vez sin renegar, con entusiasmo, de forma constructiva, no por vanidad, sino para sentirnos mejor y mejorar nuestra calidad de vida.
Y ya que estoy sincerándome, me gustaría que tuvieras en cuenta, que somos mucho más que la imagen física (muchas veces distorsionada) que tú quieres ver en el espejo ¿Qué te parecería si en el próximo encuentro que tengamos, aparte de las características físicas, fueras un poquito más allá y te refirieras a mí, elogiando nuestros valores? Porque aparte de alta o baja, gorda o delgada, también soy simpática, sincera, generosa, competitiva, innovadora, creativa, trabajadora, independiente, curiosa y un poco cabezota, aunque si hasta cierto eso no está tan mal.
Te ruego, deja de luchar contra mí y seamos amigas. Verás cómo cambia tu vida (y la mía).
Y de la misma manera que cuidas tu imagen externa, empieza a prestar atención a tu imagen interna. Cultiva amistades que refuercen nuestras cualidades, que nos impulsen y nos animen a perseguir nuestros sueños. Y por favor, aléjate de esas otras que solo sirven para criticaros las unas a las otras, pero que cuando de verdad las necesitas nunca están.
Resérvate también tiempo para nuestros encuentros, las dos solas, Convierte esos momentos en tiempo de valor, tiempo sagrado. Porque juntas daremos vida a nuestros proyectos y alcanzaremos metas inimaginables, haremos realidad nuestros sueños. Deja de tener miedo a la soledad, siempre estoy contigo, aunque me ignores, yo soy la única que no te abandonará jamás y siempre te amaré incondicionalmente.
Querida yo, si tan solo pusieras un poco de tu parte y me escucharas más a menudo, podría mostrarte la belleza que esconde tu alma y todo el potencial que tienes. Eres hermosa, eres capaz, eres única. Deja de querer parecerte a otras y sé tú misma.
Sé que estás muy liada, estás llena de trabajo, obligaciones, compromisos. Pero recuerda que el mayor compromiso debe ser contigo misma.
Aprende a pedir ayuda cuando la necesites, aprende a decir no cuando en realidad no tengas ganas de ir, aprende a poner límites y dejar claras tus prioridades. Vuelve a reír, a mirar las estrellas, a sentarte en la hierba. Valora la vida que tenemos, agradece cada día por las pequeñas metas que alcanzamos y no dejes nunca de ilusionarte por un mañana mejor.
Rompe todas las barreras que habías construido para separarnos, TÚ y YO, somos una, Indivisibles, inseparables, así que... ¿porqué no nos damos un abrazo y empezamos de nuevo?